PREDICCION de deflación. Escrito en 2007


Por fin tengo un rato para abrir el hilo que llevaba pensando desde hace tiempo sobre la posible deflación que caerá sobre España en la próxima década. Espero que os sea útil y que se os haga demasiado largo. He tardado tanto en escribirlo que algunas de las consecuencias ya están pasando, jejeje, pero de todas maneras ahí quedan...

Lo primero, deciros que deflación no es lo mismo que "desinflación", es decir inflación decreciente pero todavía positiva. Con inflación las empresas y los consumidores compran con antelación para anticiparse a esperadas subidas de precios. Ese aumento de demanda presiona a la oferta y los precios suben. Las expectativas se han confirmado, por eso las compras anticipadas se intensifican llevando a más de lo mismo. Deflación es precisamente lo opuesto, siendo también universal y crónica. Los agentes la anticipan y esperan por las bajadas para comprar. El resultado serán las subidas de inventarios en almacén y exceso de capacidad de producción, que llevará los productores a bajar precios. Una vez más, las sospechas se confirman y los compradores forzarán a que el ciclo se refuerce más aun.

La tasa de inflación, a pesar de relativamente alta en los últimos meses, lleva cayendo desde los 80 y es muy posible que siga cayendo hasta llegar a valores negativos. Las fuerzas que están llevando España a la deflación están ya en marcha y, a no ser algún giro inesperado, la deflación que pocos esperan será realidad dentro de poco. Ojo, la deflación no tiene que ser necesariamente el diablo de los años 30. La deflación ha ocurrido en España en el siglo XIX sin colapsos financieros ni hundimientos de consumo y de empleo. 


LAS FUERZAS QUE LLEVARAN A LA DEFLACIÓN:

- ESTADO. El gasto del estado, el déficit y la deuda pública están en mínimos históricos. Hay que recurrir a datos de hace más de 100 años para encontrar estos niveles de deuda muy reducida (menos de 40% del PIB, una de las más bajas de Europa), superávit y gasto decreciente del estado en porcentaje del PIB por primera vez en la historia. Menos gasto (o gasto constante) significa menos consumo público y por ende menos inflación. Esto se podría contrariar con más gasto público, más déficit y más deuda para compensar los efectos de la recesión, pero el gobierno tiene muy poco margen en este dominio debido al Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Además el Estado ya no es elefante omnipresente de los 80.

- TIPOS DE INTERES. Los bancos centrales continúan luchando contra la inflación. Aunque los bancos hayan recortado tipos recientemente, este corte se debió más a la crisis financiera y a las previsiones de crecimiento económico que al hecho de que la inflación esté bajando. En cuanto se relajen los problemas de los bancos y el crecimiento recupere un poco, los bancos centrales volverán a subirlos para luchar contra un monstruo que a mi ver ya no existe.

- JUBILACIONES. El envejecimiento de la población llevará a que las jubilaciones masivas rebajen las rentas y se ralenticen las subidas de sueldos y el consumo. La población española se está haciendo mayor, resultado de un "baby-boom" en el siglo pasado y una tasa de nacimientos muy baja en las últimas décadas. Las mujeres españolas tienen una media de 1,2 hijos cuando son necesarios 2,1 para mantener la pirámide poblacional. Es una de las más bajas del mundo! La gente mayor, obviamente, ha educado ya a sus hijos, compró y muebló sus casas y acumuló los bienes que ahora tiene. Tienden a gastar más medicinas que los jóvenes, pero por lo general, dado que ya tienen todo, su consumo es bastante más bajo. Dado que el número de jóvenes que forman familias, compran pisos y consumen masivamente será cada vez menor, el gasto global se moderará considerablemente. Esto es una fuerza deflacionaria clara. Además, se esperan 4 millones más de pensionistas en 2020 para un número decreciente de empleados. Si la pensión media es de 1000€ de hoy tenemos 56.000 millones de euros al año además del gasto en hospitales públicos. Hay aquí un problema político para resolver que también resultará en deflación, ya que habrá que reducir pensiones o aumentar impuestos (y por ende menos salario neto para los que trabajan). La inmigración puede dar un respiro, pero con un límite, ya que la llegada masiva de gente que disputa los puestos de trabajo, usa los servicios públicos y alcanza una franja mayoritaria de la población tampoco será bien aceptada social ni políticamente.

- RESTRUCTURACIONES. Las empresas se verán forzadas a recortar costes para poder sobrevivir. Dado que no se puede mantener el margen subiendo precios, si bajan las ventas no queda otra que bajar costes al máximo. Las nuevas tecnologías, la globalización y la deslocalización también ayudarán al movimiento (si lo sabré yo que he ido 2 veces a la India en los últimos 12 meses). Esto llevará a más paro, más contratos precarios, bajadas de sueldos y unos sindicatos cada vez más débiles y menos representativos no podrán hacer mucho para impedirlo. Ahí están las 65 horas semanales para demostrarlo. Y pronto que no nos sorprenda ver al jefe de recursos humanos de nuestra empresa sentado delante de nosotros preguntándonos si preferimos una bajada de sueldo del 10% o un despido con la indemnización correspondiente.

HIGH TECH - Las nuevas tecnologías y el desarrollo de las telecomunicaciones y movilidad llevarán a recortes de costes y aumento de la productividad. Eso hará posible una bajada de precios y aumentar la competitividad sin dañar el beneficio. Dado que a España no le queda más remedio que invertir en I+D, esa inversión será en gran parte rentabilizada a través de alta tecnología que permita aumentar la producción.

INTERNET - Internet ofrece fácil acceso a información sobre un producto, comparaciones y compra del mismo en cualquier parte del planeta sin salir de casa. Lo mismo para buscar trabajo lejos de su ciudad o incluso pasar el tiempo. Además, para las empresas cada vez es más normal comprar las piezas en distintas partes del mundo aprovechando los mejores precios de cada región. Información es un arma poderosa y los datos gratis y accesibles a todos son cada vez más frecuentes.

CENTROS COMERCIALES - Pronto veremos las calles limpias del pequeño comercio y todos rumaremos e los grandes centros comerciales como si de una procesión dominical se tratase. Esta distribución masiva a los consumidores llevará a costes más bajos y posibilidad de mayores descuentos en los precios. Estos mega centros de distribución cada vez ofrecen más servicios, desde viajes de vacaciones, a automóviles y gasolina, pasando por tarjetas bancarias o seguros personales.

EURO - Aunque la economía española languidezca durante al menos 10 años, la europea se recuperará antes, lo que llevará a un Euro fuerte. Este factor también es deflacionario. Impedida de ganar competitividad devaluando la moneda no quedará otro remedio que bajar precios ya que la recuperación española dependerá en gran parte de las exportaciones ya que el consumo interno se verá bastante condicionado por la crisis. Dada que esta relación entre fortaleza del euro y efecto en exportaciones e importaciones no es lineal, muchos podrán decir que un Euro fuerte hará con que las exportaciones sean más difíciles y las importaciones más fáciles y por lo tanto una balanza comercial más deficitaria en euros llevará a más inflación, pero lo cierto es que una reducción acelerada del consumo llevará a que consumamos menos de todo, incluyendo importaciones. La prueba es que en los 90 una devaluación de la peseta no llevó a un saldo comercial positivo ni a bajadas de precios sino todo lo contrario. Los políticos españoles protestarán por un euro fuerte, pero una vez más España estará en contraciclo con el resto de Europa y la única salida es la deflación de precios en bienes y servicios.

LA CRISIS - Si algo de bueno trajo la crisis (no hay mal que por bien no venga) fue la vuelta de los valores del trabajo, ahorro, esfuerzo, paciencia entre otros que parecían haber sido sustituidos por el consumo, la deuda y la vanidad para los restos. El endeudamiento está bajando a marchas forzadas, el desapalancamiento empresarial está a la orden del día y el ahorro en tiempos de miedo de perder el puesto de trabajo está a la vuelta de la esquina. Todo esto junto llevará a menos dinero en circulación, y por lo tanto... deflación a la vista.

JAPON - Japón no es exactamente una causa para la deflación en España, ya que el comercio entre ambos países es insignificante. Pero Japón es una prueba de que la deflación en España es posible. Después de una expansión crediticia y una doble burbuja bursátil e inmobiliaria, nos encontramos igualito que Japón en 1996. Y a ello siguió una crisis que parecía haber terminado hace un par de años con tipos a cero y una deflación que no deja lugar a dudas.

COMMODITIES - Los precios bajos del petróleo, bien como de otros activos durarán durante algunos años más, al menos hasta que EEUU y Europa recuperen el crecimiento. Energía más barata, al menos a corto y medio plazo, y materias primas más baratas llevarán a precios más bajos y... deflación.

BENEFICIOS - La bajada de beneficios por el aumento de la competencia y el descenso del consumo también llevará a la deflación. Igual que menos impuestos recaudados llevarán necesariamente a menos gasto público. Además, a las quiebras de las constructoras y de los bancos seguirán quiebras en otros sectores. Esto será temporal y volveremos a los beneficios crecientes, pero es una ayuda más a contribuir a la deflación, al menos por ahora.

CONSUMO - Después de repasar todas las fuerzas arriba, os dije que la crisis hará bajar el consumo. Sin embargo, más dañino que la crisis será el cambio de mentalidad de los consumidores que pasarán de consumidores y deudores a ahorradores. Con este escenario la deflación está asegurada. Como muy bien dijo "The Economist", después de 30 anos de fiesta toca un resacón de narices. Este cambio de mentalidad será consecuencia de varios factores: menos rentas (la bolsa será bajista y los tipos serán cero), sueldo más bajos (veremos constructores reciclados en operadores de centros de atención al cliente cobrando menos de la mitad que antes, eso los que tengan la suerte de tener trabajo), menos crédito (los bancos no incurrirán en los riesgos de los últimos años), menos jóvenes (que consumen más que los mayores, que ya han concretado las mayores compras de una vida), empobrecimiento patrimonial (en virtud del rebentamiento de esa burbuja tantas veces negada) y lo más preocupante, las deudas hipotecarias astronómicas que ahogan cada vez más familias y que llevarán a miles de personas a la ruina. Todo esto llevará a que lo bueno ya no sea tener el Audi a crédito último modelo, si no disponer de una cuenta bancaria llena y llegar holgado a fin de mes.

Me ha llevado más de 2 horas escribirlo, pero no sabéis la alegria que me ha producido juntar todos estos factores y hacer un relato con principio, medio y fin y que se entienda por todos (al menos eso espero). Ojalá disfutéis leyéndolo lo mismo que he disfrutado yo escribiéndolo. :-)
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